De la videovigilancia al AIoT: cámaras con IA integran datos y automatizan la industria en México
Integración de videovigilancia con IA y sensores impulsa la automatización industrial en México. Sin embargo, este despliegue de AIoT plantea importantes desafíos de ciberseguridad en redes conectadas.
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Publicado •agosto 15, 2026
Las cámaras de videovigilancia comienzan a buscar una segunda vida más allá de observar personas, instalaciones o perímetros.
La incorporación de inteligencia artificial (IA), radares, sensores y plataformas conectadas está ampliando su utilización hacia la operación de fábricas, logística, edificios e incluso el monitoreo de inundaciones.
Hikvision, fabricante de equipos y soluciones de videoseguridad, está llevando esa transición hacia México con tecnologías de Inteligencia Artificial de las Cosas (AIoT), un concepto que combina dispositivos conectados con capacidades de procesamiento y análisis de información.
La compañía reunió recientemente a cerca de 200 integradores en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, donde presentó aplicaciones de IA y AIoT para manufactura, logística, retail y edificios, además de abordar la ciberseguridad de los sistemas conectados.
De la generación de imagen a la captura de datos operativos
La evolución resulta relevante porque transforma el papel tradicional de las cámaras: además de generar imágenes, estos equipos pueden convertirse en puntos de captura de información que, combinados con sensores y software, alimentan procesos operativos y apoyan decisiones.
En una instalación industrial, por ejemplo, la misma infraestructura tecnológica puede utilizarse para controlar accesos y visitantes, registrar movimientos de vehículos, supervisar equipos o detectar incidencias dentro de una planta.
Un caso presentado durante el Beyond Security AIoT Forum 2026 fue el de Jovy Candy, fabricante mexicano de dulces, botanas y snacks, que sustituyó diversos procesos manuales y sistemas separados por una plataforma que centraliza información de sus operaciones.
La implementación incluyó registro facial de asistencia, videovigilancia IP, control de accesos, administración de visitantes, monitoreo de vehículos, comunicación interna y supervisión de equipos críticos.
De acuerdo con Alberto Aguayo, ingeniero de sistemas de Jovy Candy, la integración permitió detectar incidencias con mayor rapidez, mejorar la trazabilidad de los eventos y disponer de información para la toma de decisiones dentro de la planta.
Monitoreo ambiental y gestión de riesgos: aplicaciones más allá de la fábrica
La ampliación de usos también alcanza terrenos alejados de la seguridad tradicional.
Hikvision desarrolla sistemas que combinan cámaras PTZ y radar para monitorear niveles de agua. En este esquema, el radar funciona como primera capa de detección al identificar el movimiento del agua, así como su velocidad y dirección, mientras la cámara proporciona una comprobación visual del entorno.
Cuando el sistema identifica un incremento repentino en el nivel del agua, puede activar la cámara PTZ para enfocar el área afectada, verificar visualmente la situación y generar una alerta hacia autoridades o centros de monitoreo.
La posibilidad abre otro mercado para tecnologías que originalmente encontraron buena parte de su demanda en la videoseguridad: infraestructura urbana, protección civil y gestión de riesgos, estimó señaló Xavier Arroyo, gerente de desarrollo de negocios para manufactura y logística en Hikvision México.
La tecnología no sólo observa, también ayuda a tomar decisiones críticas cuando cada minuto cuenta”.
El ejecutivo explicó que la combinación de radar y video permite obtener una “percepción multidimensional”, al utilizar simultáneamente información generada por sensores y evidencia visual para responder ante un incidente.
Los desafíos de la ciberseguridad en redes AIoT
Pero convertir cámaras y sensores en dispositivos inteligentes conectados también introduce otra variable: la ciberseguridad.
Una infraestructura que integra cámaras, IA, sensores, plataformas y bases de datos aumenta los puntos tecnológicos que deben protegerse durante el funcionamiento del sistema.
Ese desafío fue uno de los asuntos abordados por Hikvision durante su encuentro con integradores. Chuck Davis, vicepresidente global de seguridad de la información de la compañía, planteó la necesidad de incorporar medidas de ciberseguridad desde el diseño de los dispositivos y mantenerlas durante todo su ciclo de vida.
La discusión cobra relevancia conforme las cámaras dejan de funcionar como dispositivos aislados y comienzan a formar parte de redes que generan, intercambian y procesan información para otras actividades de las organizaciones.
El salto de la videovigilancia hacia el AIoT, por tanto, no consiste únicamente en colocar inteligencia artificial dentro de una cámara. Supone integrar imágenes, sensores, conectividad y análisis de datos en una misma infraestructura.
Y esa transformación empieza a desplazar la pregunta desde qué puede ver una cámara hacia qué decisiones pueden tomarse con los datos que genera.
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