Del canon al “moche digital”: celulares y computadoras podrían pagar hasta 2% extra en México
México busca activar la remuneración por copia privada, un mecanismo que podría agregar hasta 2% al precio antes de impuestos de celulares, computadoras, tabletas, memorias y otros dispositivos.
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Publicado •agosto 20, 2026
Comprar un celular, una computadora o hasta una memoria USB en México podría venir acompañado de un nuevo pasajero en la factura. No es el IEPS, tampoco es el IVA y jurídicamente no sería un impuesto.
Es el llamado “canon digital”, una remuneración compensatoria que podría alcanzar hasta el 2% del precio de determinados dispositivos tecnológicos antes de impuestos.
La propuesta busca compensar a autores, artistas y titulares de derechos por las copias privadas que eventualmente puedan realizarse con equipos capaces de almacenar, reproducir o duplicar contenidos protegidos.
La peculiaridad es que el cobro estaría asociado a la capacidad tecnológica del dispositivo y no necesariamente a que su propietario haya realizado efectivamente una copia.
Ahí aparece la parte incómoda del asunto; es decir, se pagaría por lo que el aparato puede hacer, no por lo que el usuario hizo.
Tarifas según la capacidad tecnológica del dispositivo
De acuerdo con información publicada por José Soto Galindo en Economicón, el universo potencial incluye teléfonos, computadoras, lectores electrónicos, tabletas, discos duros, memorias USB, impresoras, escáneres y copiadoras.
Las tarifas serían diferentes por categoría: Una tarjeta microSD podría enfrentar una remuneración de 0.8% y una laptop de 1.5%, mientras ninguna podría superar 2% del precio de venta antes de impuestos.
El esquema no partiría de cero. La remuneración compensatoria está prevista desde 1996 en el artículo 40 de la Ley Federal del Derecho de Autor, pero su aplicación ha permanecido prácticamente congelada debido a que el reglamento no desarrolló un mecanismo para ejecutarla.
Ahora el gobierno federal busca desempolvarla.
El antecedente legislativo más cercano estuvo encabezado en 2020 y 2021 por Sergio Mayer Bretón, entonces diputado federal de Morena y presidente de la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados.
La iniciativa buscaba reformar la Ley Federal del Derecho de Autor para hacer efectiva la remuneración compensatoria por copia privada, pero el dictamen fue finalmente desechado por la Cámara de Diputados.
La propuesta que reaparece en 2026 tiene una diferencia relevante: Ahora el impulso proviene del gobierno federal, a través de la Secretaría de Cultura, y apunta a desarrollar el mecanismo por la vía reglamentaria.
El impacto económico del canon digital
El bolsillo ayuda a dimensionar la discusión. Según las cifras de la consultora The CIU retomadas por Soto Galindo, durante el año 2025 se vendieron 35 millones de teléfonos nuevos en México, con un precio promedio de 5,000 pesos.
Las ventas habrían representado alrededor de 175,000 millones de pesos.
Si sobre ese mercado se aplicara una compensación equivalente a 2% del precio sin IVA, el monto potencial rondaría 3,000 millones de pesos solamente por teléfonos.
Y todavía quedarían fuera de ese cálculo computadoras, tabletas, discos duros, memorias, impresoras y otros equipos que eventualmente pudieran incorporarse.
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La discusión tampoco es nueva. En el año 2021 ya se intentó establecer un mecanismo de remuneración por copia privada y el proyecto encontró una fuerte resistencia.
En 2023 volvió a plantearse el tema sin prosperar. La diferencia en 2026 es que la propuesta buscaría desarrollar mediante disposiciones reglamentarias un mecanismo contemplado desde hace 30 años en la legislación.
Por eso, más allá de llamarlo “canon digital” o recuperar el políticamente más travieso “moche digital”, la discusión de fondo será otra
Y está en si resulta razonable cobrar a millones de compradores de tecnología para compensar una copia privada que tienen la posibilidad técnica de realizar, pero que quizá nunca harán.
Porque en esta historia, al menos bajo el planteamiento conocido hasta ahora, primero estaría el cobro. La copia… ésa puede que nunca llegue.
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