El Caribe acelera su digitalización, pero la ciberseguridad queda rezagada
El Caribe acelera su digitalización mientras persisten brechas en ciberseguridad, talento especializado y capacidad de respuesta que pueden poner en riesgo telecomunicaciones, servicios públicos y actividades económicas.
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Publicado •agosto 25, 2026
El Caribe avanza rápidamente hacia economías cada vez más dependientes de redes móviles, servicios digitales y plataformas en la nube, pero ese proceso está ocurriendo con capacidades de ciberseguridad desiguales y, en varios países, todavía insuficientes para enfrentar amenazas que pueden interrumpir servicios públicos, telecomunicaciones y actividades económicas.
En la mayoría de los mercados caribeños, la penetración móvil supera 100% debido, entre otros factores, al uso de múltiples tarjetas SIM, mientras que en varios pequeños
Estados insulares la banda ancha móvil representa más de dos terceras partes de las conexiones a Internet, de acuerdo con un análisis de GSMA sobre ciberseguridad en los Small Island Developing States (SIDS).
La conectividad móvil sostiene cada vez más servicios públicos relacionados con identidad digital, impuestos, aduanas y programas sociales, además de actividades privadas como pagos, reservaciones turísticas, logística, servicios financieros y comercio.
Ese crecimiento ha convertido a las telecomunicaciones en una pieza central de la continuidad económica. Sin embargo, también amplía la superficie disponible para ataques.
GSMA estima que 60% de los SIDS clasificados entre los países menos desarrollados todavía no cuenta con una estrategia nacional formal de ciberseguridad.
En muchos mercados, además, las funciones nacionales de seguridad digital son administradas por equipos de menos de 10 especialistas.
La limitación de recursos humanos es particularmente relevante debido a que estos equipos deben desarrollar políticas, coordinar respuestas ante incidentes, realizar actividades de prevención y mantener relaciones con organismos internacionales.
A escala mundial existe un déficit estimado de alrededor de tres millones de profesionales de ciberseguridad, pero la falta de especialistas puede tener efectos mayores en economías pequeñas, donde los gobiernos y las empresas enfrentan dificultades adicionales para competir por talento.
Phishing, ransomware y SIM swap
Las principales amenazas detectadas en la región incluyen ransomware, phishing, ingeniería social, ataques distribuidos de denegación de servicio y abuso de privilegios.
Un análisis citado por GSMA señala que el phishing representó 74% de los casos de ciberseguridad reportados en América Latina y el Caribe.
Las redes móviles también enfrentan amenazas específicas relacionadas con fraude y robo de identidad.
En Jamaica, por ejemplo, autoridades reportaron condenas vinculadas con un esquema de fraude mediante SIM swap por aproximadamente 390,000 dólares.
El ransomware también ha alcanzado a operadores de telecomunicaciones.
En 2023, un ataque contra Telecommunications Services of Trinidad and Tobago derivó en el robo de información correspondiente a más de 1 millón de clientes.
Otra investigación regional citada por GSMA encontró que menos de 30% de más de 2,000 empresas encuestadas había actualizado sus sistemas de ciberseguridad pese al aumento de las amenazas.
El problema no se limita a la frecuencia de los ataques. En economías pequeñas, una interrupción puede extenderse rápidamente hacia otros sectores debido a la limitada redundancia tecnológica.
Un incidente que afecte una red de telecomunicaciones, una plataforma gubernamental o un sistema de pagos puede generar consecuencias simultáneas para ciudadanos, empresas y servicios públicos.
Una amenaza económica
GSMA plantea que la ciberseguridad debe dejar de verse únicamente como un gasto tecnológico y comenzar a considerarse como infraestructura para el desarrollo económico.
El documento cita estimaciones del Banco Mundial según las cuales un país en desarrollo que reduzca significativamente sus incidentes de ciberseguridad podría incrementar su PIB per cápita hasta 1.5% durante una década.
La ecuación adquiere especial relevancia para países cuya economía depende fuertemente del turismo, los pagos digitales, las telecomunicaciones y los servicios públicos en línea.
En esos mercados, la vulnerabilidad digital puede convertirse rápidamente en vulnerabilidad económica.
La transformación digital del Caribe avanza, pero el desafío ya no consiste únicamente en conectar más personas o digitalizar más servicios.
La siguiente fase exige que la seguridad crezca al mismo ritmo que la dependencia tecnológica.
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