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Riesgos climáticos y cibernéticos convergen: el nuevo reto de la continuidad de negocio en México

En México, las organizaciones se ven obligadas a integrar estándares como ISO 22301 e ISO/IEC 27001 para asegurar su continuidad frente a disrupciones extremas y amenazas a la infraestructura crítica.


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    junio 5, 2026
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La continuidad del negocio enfrenta una nueva etapa de presión operativa a partir de riesgos que antes se analizaban por separado —ciberseguridad, salud ocupacional, clima extremo, cadena de suministro e infraestructura crítica— y que hoy convergen en interrupciones capaces de detener operaciones, elevar costos y afectar la atención a clientes.

De acuerdo con el Global Risks Report 2026 del World Economic Forum, los eventos climáticos extremos se colocan como el principal riesgo global en el horizonte de diez años, mientras que la mitad de los diez principales riesgos de largo plazo son de naturaleza ambiental.

Esta tendencia obliga a las organizaciones a incorporar variables climáticas dentro de sus estrategias de continuidad, no sólo como factores de sostenibilidad, sino como detonadores directos de disrupción operativa.

El impacto del factor humano y ambiental en las operaciones

“Los riesgos humanos y físicos han superado a los tecnológicos en varios escenarios de continuidad, lo que obliga a replantear las prioridades de las organizaciones”, afirma Leonardo García, instructor especialista en British Standards Institution (BSI).

“La resiliencia ya no depende únicamente de proteger sistemas digitales; también exige cuidar al personal, asegurar instalaciones, anticipar emergencias y fortalecer cadenas de suministro”.

La Organización Internacional del Trabajo estima que 2,410 millones de trabajadores —alrededor de 70% de la fuerza laboral mundial— están expuestos cada año al calor excesivo, con millones de lesiones no fatales y miles de muertes atribuibles a estas condiciones.

Para sectores como manufactura, construcción, energía, logística y alimentos, el calor extremo es ya un riesgo operativo porque reduce productividad, incrementa incidentes de seguridad y puede obligar a modificar turnos, procesos o condiciones de trabajo.

La vulnerabilidad digital y física de las cadenas de suministro

Y la dimensión digital también se ha integrado al mismo mapa de riesgo.

El Allianz Risk Barometer 2026 ubica los ciberincidentes como el principal riesgo empresarial global, al tiempo que los problemas de interrupción de negocio y cadena de suministro continúan entre las principales preocupaciones.

El mismo análisis advierte que sólo 3% de los encuestados considera que sus cadenas de suministro son “muy resilientes”, una señal de vulnerabilidad frente a choques climáticos, geopolíticos, logísticos o tecnológicos.

Por su parte, ENISA, la agencia de ciberseguridad de la Unión Europea, reportó en su Threat Landscape 2025 que las amenazas contra tecnología operativa representan 18.2% de las categorías identificadas, reflejando la exposición creciente de sistemas industriales y críticos conforme se conectan con entornos digitales.

Cuando una organización no integra seguridad de la información con continuidad operativa, el impacto de un incidente puede extenderse de los sistemas a la producción, la logística y el servicio al cliente.

Integración de normas ISO: La ruta hacia la resiliencia

La integración de estándares resulta clave para responder a este entorno, por lo que la ISO incorporó desde 2024 consideraciones de cambio climático en normas de sistemas de gestión, reforzando la necesidad de evaluar estos factores dentro del contexto organizacional.

En paralelo, la articulación entre ISO 22301 e ISO/IEC 27001 permiten vincular continuidad del negocio y seguridad de la información para identificar procesos críticos, reducir tiempos de recuperación y mejorar la coordinación ante incidentes.

“Un programa de continuidad efectivo debe mirar la operación completa: personas, instalaciones, tecnología, proveedores, información y entorno físico”, agrega Leonardo García.

“Las organizaciones que integran estos elementos pueden responder con mayor rapidez, priorizar recursos y disminuir el impacto de las interrupciones”, explicó el ejecutivo de BSI en México.

El desafío empresarial requiere probar su eficacia frente a escenarios combinados: calor extremo, fallas de suministro, incidentes laborales, ataques digitales, interrupciones logísticas o eventos sociales que afecten la operación.

La continuidad del negocio, por lo tanto, es una disciplina estratégica para sostener la resiliencia organizacional cuando los riesgos ya no ocurren de manera aislada.

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