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La IA agéntica empieza a tomar el control del servicio al cliente: costos caen hasta 85% en casos pioneros

La IA agéntica pasa de la experimentación a la autonomía operativa en centros de contacto. Casos en Norteamérica y Europa registran reducciones de costos por contacto de hasta 85%.


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    agosto 15, 2026
La transición hacia la IA agéntica permite otorgar autonomía en diagnósticos y resolución de solicitudes en centros de contacto, redefiniendo la eficiencia operativa global. Foto: Unsplash.
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La inteligencia artificial (IA) agéntica comienza a abandonar la etapa de experimentación en los centros de atención al cliente y sus primeras implementaciones empresariales muestran reducciones de costos, menores tiempos de resolución y mayores niveles de automatización.

Un informe de NiCE, desarrollado en colaboración con Deepgram, Opus Research y CMP Research, identificó reducciones de hasta 85% en el costo por contacto y mejoras de 20% en los índices de satisfacción del cliente entre organizaciones pioneras analizadas.

En determinados casos de uso, las tasas de contención y automatización superaron 80%, mientras que algunas implementaciones consiguieron realizarse hasta tres veces más rápido, según los resultados difundidos por la compañía.

Las cifras, sin embargo, corresponden a organizaciones de Norteamérica y Europa que gestionan más de un millón de interacciones al año y se encuentran entre las primeras empresas que han implementado esta tecnología, por lo que no necesariamente representan el desempeño que puede obtener cualquier organización.

De la asistencia a la autonomía: la evolución en tres etapas

El cambio que identifica el estudio va más allá de sustituir un chatbot por una herramienta más sofisticada.

La diferencia aparece en el grado de autonomía que comienza a concederse a los sistemas de IA dentro de los procesos empresariales.

En una primera etapa, la IA generativa funciona principalmente como asistente de los trabajadores: Recupera información, sintetiza historiales y ayuda a elaborar respuestas.

NiCE estima que estas aplicaciones tienen potencial para reducir entre 5% y 10% el tiempo necesario para resolver una interacción.

El siguiente escalón entrega determinadas tareas directamente a agentes de IA, entre ellas clasificar llamadas, identificar la causa de un problema y resolver solicitudes recurrentes de baja complejidad.

Ese modelo puede reducir entre 20% y 40% los tiempos de resolución, según las estimaciones presentadas en el informe.

La tercera etapa supone un cambio mayor: En lugar de incorporar IA dentro del proceso existente, las empresas rediseñan la operación alrededor de agentes capaces de identificar situaciones, realizar diagnósticos e iniciar acciones de resolución con mayor autonomía.

“La IA agéntica representa una nueva etapa en el servicio al cliente. Acelera los procesos existentes y ayuda a replantear la estructura operativa”, afirmó Ingrid Imanishi, directora de soluciones de NiCE para América Latina.

La clave reside en combinar las capacidades de los agentes de IA con la experiencia humana para crear experiencias más eficientes y relevantes”.

Más autonomía exige más control

La mayor capacidad de actuación de los agentes también modifica los requerimientos tecnológicos y organizacionales de las empresas.

De acuerdo con el informe, las compañías con implementaciones más avanzadas no tratan la IA agéntica como una extensión de los chatbots, sino que construyen arquitecturas híbridas donde interactúan modelos de IA, herramientas empresariales, reglas de gobernanza y mecanismos de control.

La diferencia resulta relevante: un sistema que únicamente recomienda una respuesta a un operador humano tiene un nivel de responsabilidad distinto al de un agente que diagnostica un problema e inicia directamente una acción para solucionarlo.

Por ello, el avance hacia sistemas más autónomos también obliga a las empresas a definir qué decisiones pueden delegar, qué información pueden utilizar los agentes y en qué momento debe intervenir una persona.

“Las organizaciones más maduras comprenden que el valor de la IA agéntica reside en la transformación de los procesos y no solo en la automatización de tareas aisladas. Trabajan con objetivos claros, monitorizan las métricas de negocio y crean mejores experiencias para clientes y empleados”, dijo Imanishi.

El centro de contacto como laboratorio operativo de la IA

Los centros de contacto se perfilan como uno de los primeros espacios empresariales donde puede medirse con claridad el impacto económico de los agentes de IA.

El elevado volumen de llamadas, mensajes y solicitudes permite comparar indicadores como costo por contacto, tiempo de resolución, satisfacción del cliente y porcentaje de interacciones que pueden resolverse sin participación humana.

Pero los resultados difundidos por NiCE también muestran que el salto de la IA generativa hacia sistemas agénticos no consiste solamente en automatizar más conversaciones.

La transformación implica entregar progresivamente capacidad de decisión y ejecución al software, mientras las personas se concentran en interacciones complejas o actividades donde el criterio humano continúa siendo necesario.

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