Un Falcon 9 de SpaceX impactará la Luna de madrugada y la diferencia de horario favorece a México
El choque accidental de un cohete Falcon 9 contra la Luna permitirá a científicos y observadores en México estudiar el impacto en tiempo real gracias a la ventaja del huso horario.
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Publicado •agosto 4, 2026
La Luna sumará un nuevo cráter. Esta vez será creado por la actividad humana durante la madrugada de este miércoles en este lado del hemisferio occidental, cuando la etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX impacte de manera accidental contra superficie lunar tras permanecer más de un año y medio a la deriva en el espacio.
De acuerdo con estimaciones de la NASA y de astrónomos que han seguido la trayectoria del objeto, el impacto ocurrirá alrededor de las 00:35 horas del centro de México (02:35 horas de la costa este de Estados Unidos y 06:35 GMT), y esto cerca del cráter Einstein, en una región próxima al borde occidental visible de nuestro satélite natural.
Aunque el choque no representa ningún riesgo para la Tierra, investigadores de distintos países consideran que se trata de una oportunidad poco común para observar, casi en tiempo real, cómo responde la superficie lunar al impacto de un objeto cuyo tamaño, masa, velocidad y trayectoria se conocen con precisión.
La etapa superior del Falcon 9, con una masa cercana a 4 toneladas, alcanzará la superficie a una velocidad aproximada de 8,700 kilómetros por hora.
Un laboratorio científico a 8,700 kilómetros por hora
Diversos modelos científicos prevén que la colisión excavará un cráter de entre 20 y 30 metros de diámetro, además de expulsar una gran cantidad de polvo y fragmentos del regolito, la capa de roca pulverizada que cubre la Luna.
Los investigadores esperan que el impacto produzca un breve destello térmico, seguido por una columna de polvo y partículas que podría elevarse decenas de kilómetros sobre la superficie antes de dispersarse y volver a caer.
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Algunas simulaciones también plantean que parte del material expulsado permanecerá temporalmente en órbita lunar antes de regresar al suelo.
Más allá del espectáculo astronómico, el interés científico se concentra en la posibilidad de comparar las observaciones reales con los modelos utilizados para estudiar la formación de cráteres, el comportamiento de los materiales expulsados y la composición del subsuelo lunar, que quedará expuesto tras el choque.
Los datos también podrían contribuir a mejorar las estrategias de protección para futuras misiones tripuladas y la infraestructura que distintos países planean instalar sobre la Luna durante los próximos años, incluido el programa Artemis de la NASA.
Ventaja horaria: ¿Cómo y cuándo podrá registrarse desde México?
El impacto no será visible a simple vista. Sin embargo, diversos especialistas consideran que telescopios de gran apertura y cámaras de alta sensibilidad podrían registrar tanto el breve destello generado por la colisión como la nube de polvo iluminada por la luz solar.
Las condiciones de observación favorecerán principalmente al continente americano.
México figura entre los países donde astrónomos profesionales y aficionados podrían tener mejores posibilidades de captar la columna de material expulsado, siempre que las condiciones atmosféricas y el equipo utilizado lo permitan.
Grandes observatorios terrestres, además del Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA y la sonda surcoreana Danuri, seguirán el evento para documentar el impacto y estudiar posteriormente el nuevo cráter.
El reto regulatorio para la infraestructura orbital
Los impactos sobre la Luna no son inusuales. Durante miles de millones de años, meteoritos y asteroides han moldeado su superficie.
Incluso la NASA provocó colisiones deliberadas durante las misiones Apolo para estudiar la estructura interna del satélite.
Sin embargo, los impactos accidentales de grandes objetos artificiales continúan siendo poco frecuentes.
En 2022, la etapa superior de un cohete chino impactó la cara oculta de la Luna y dejó un doble cráter, uno de los antecedentes más recientes de este tipo de eventos.
El nuevo choque también vuelve a poner sobre la mesa el desafío de gestionar la creciente cantidad de objetos artificiales que permanecen en órbitas alrededor de la Tierra y la Luna después de concluir sus misiones.
Con el aumento previsto de lanzamientos comerciales y científicos hacia el satélite natural durante la próxima década, especialistas consideran que desarrollar mejores mecanismos para rastrear y gestionar estos residuos espaciales será tan importante como aprovechar las oportunidades científicas que, de forma excepcional, ofrecen impactos como el que ocurrirá este miércoles.
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