La IA va por el espectro: sandboxes de la CRT probarían cómo moverlo en tiempo real
La IA podría ayudar a decidir en tiempo real dónde se necesita espectro y asignarlo dinámicamente. Los sandboxes de la CRT pueden convertirse en el laboratorio para probarlo.
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Publicado •septiembre 17, 2026
La inteligencia artificial (IA) podría asumir una nueva tarea en las telecomunicaciones mexicanas: Identificar en tiempo real dónde se necesita espectro radioeléctrico y asignarlo de manera dinámica, para aprovechar con mayor eficiencia las frecuencias disponibles.
Los sandboxes regulatorios que prepara la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) pueden convertirse en un espacio para experimentar con tecnologías capaces de administrar el espectro conforme cambia la demanda de las redes.
Isabel Reza, analista especializada en telecomunicaciones, identifica en estos entornos una oportunidad para explorar tecnologías y modelos relacionados con el reparto dinámico del espectro radioeléctrico.
El concepto parte de un problema conocido por la industria y está en que las frecuencias constituyen un recurso limitado, mientras aumenta el número de dispositivos conectados y crece la cantidad de información que circula por las redes.
Actualmente, los operadores reciben determinados bloques de frecuencias que utilizan para prestar sus servicios.
Pero los diferentes servicios y/ dispositivos no transmiten ni reciben información permanentemente, por lo que existen momentos y lugares donde determinada capacidad puede permanecer sin utilizarse.
El reparto dinámico busca aprovechar esos espacios.
Del bloque fijo al espectro inteligente
Una posibilidad consiste en utilizar sistemas capaces de observar continuamente, conocidos como radios congnitivos, los equipos conectados a una radiobase y asignar espectro de acuerdo con la demanda existente en cada momento.
“Lo que se plantea es cómo hacemos esta asignación dinámica para que yo pueda siempre estar usando el espectro, hacerlo más eficiente y que en ningún momento haya espectro sin estar siendo usado”, dijo Isabel Reza.
La analista señala que estos modelos pueden incorporar inteligencia artificial para observar continuamente los equipos conectados a una radiobase y, con esa información, asignar de manera inteligente el espectro que utilizarán.
La tecnología presenta distintos grados de desarrollo dependiendo del modelo y la aplicación, pero precisamente por ello los sandboxes regulatorios aparecen como una alternativa para realizar experimentos bajo supervisión de la autoridad.
Pareciera que el sandbox puede permitir un esquema como éstos, pues para ir explorando qué tecnología, qué modelo de asignación”.
Isabel Reza, analista de telecomunicaciones.
La idea sería avanzar desde un modelo donde el espectro puede imaginarse como distintas “cajitas” asignadas a determinados participantes hacia esquemas capaces de aprovechar las frecuencias con mayor dinamismo.
El espectro entra al laboratorio
El proyecto de la CRT permite que los sandboxes experimenten con tecnologías, servicios, aplicaciones y modelos de negocio que enfrentan barreras, incertidumbre o ausencia de regulación específica.
La propuesta contempla entre sus posibles campos de experimentación los esquemas de compartición de espectro, además de Open RAN, Internet de las cosas, servicios satelitales y soluciones para ampliar conectividad.
Los proyectos que necesiten frecuencias podrán solicitar espectro temporal, aunque deberán cubrir las contraprestaciones y derechos correspondientes.
Reza considera que el diseño debería permitir analizar las condiciones de cada proyecto antes de determinar cómo aplicarán esos costos, particularmente porque los experimentos pueden utilizar tecnologías y bandas de características distintas.
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La discusión sobre reparto dinámico agrega una posibilidad tecnológica a ese laboratorio: Utilizar inteligencia artificial no sólo dentro de las redes, sino también para mejorar la manera en que uno de sus recursos más escasos es utilizado.
El resultado podría cobrar relevancia conforme 5G, Internet de las cosas, comunicaciones satelitales y futuras generaciones móviles incrementen la cantidad de dispositivos y servicios que necesitan conectividad.
Los sandboxes ofrecerían así algo más que un espacio para probar nuevos servicios frente a usuarios.
También podrían convertirse en un laboratorio para experimentar con nuevas maneras de utilizar las propias frecuencias sobre las que funcionan las telecomunicaciones.
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