Radio y TV necesitan capital, pero México podría poner más filtros a la inversión extranjera
La radiodifusión mexicana mantiene una propiedad mayoritariamente nacional y atrae poco capital nuevo, mientras una reforma podría endurecer las condiciones para grandes operaciones con inversión extranjera.
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Publicado •septiembre 10, 2026
En México, empresas mexicanas o con fuerte capital mexicano son dueños de todas las principales televisoras de señal abierta, gracias a la histórica exclusión de extranjeros en los concesionarios de radiodifusión.
Y es aún menor la participación extranjera en el sector radiofónico, donde algunos grupos de cobertura nacional se han desprendido de estaciones menos relevantes.
En América Latina, el capital extranjero sí entró a la televisión
No obstante, en algunos países latinoamericanos ha arrasado fuerte la propiedad extranjera de importantes medios.
Basta recordar que Paramount contaba con las cadenas Telefe y Chilevisión (ambas vendidas) en el Cono Sur, que Albavisión (Remigio Ángel González) controla algunas de las principales televisoras nacionales en todo el continente americano, o que TV Azteca tiene filiales en Guatemala y Honduras y Multimedios en Costa Rica.
Algunos grupos de radiodifusión mexicanas, como Multimedios y (hasta hace unos años) Grupo Radio Centro, se han convertido en dueños de radiodifusoras estadounidenses, gracias a reformas que permiten que los grupos busquen el aval federal para rebasar límites históricos en su participación de extranjeros.
Una reforma podría añadir otro filtro a las inversiones
Es de interés este panorama en el marco de las reformas propuestas a la Ley de Inversión Extranjera, que al aprobarse condicionarían la venta de más del 49% de grandes sociedades involucradas en ciertos sectores. Entre los sectores comprendidos, según el texto de la iniciativa, se encuentran:
“Infraestructuras estratégicas, ya sean físicas o virtuales, en las se incluyen aquellas vinculadas con el sector energético, transporte, sanidad, comunicaciones, minería, tratamiento o almacenamiento de datos, sistemas digitales, aeroespacial, de defensa e instalaciones sensibles, así como de terrenos e inmuebles que sean indispensables para el uso de dichas infraestructuras.”
Por tratarse de comunicaciones, es probable que quede comprendida la industria de la radiodifusión, aunque sea de menor relevancia.
Una industria que ya atrae poco capital nuevo
La radiodifusión comercial en México, en la última década, ha atraído poca inversión totalmente nueva.
La entrada del Grupo Andrade, dueño de El Heraldo de México, en 2019 queda como uno de los grandes cambios en la radio metropolitana en la última década. La gran expansión del grupo zacatecano NTR (Radio Cañón) es la otra. Grupo ACIR se ha achicado, vendiendo plazas del interior a diferentes grupos, entre ellos NTR y radiodifusores regionales.
Es un sector cuyos problemas —de economía en lo general, regulación y altos costos del espectro, impactos del crimen organizado, competencia para anunciantes con medios digitales y redes sociales— se han conocido desde hace tiempo.
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Algunas estaciones de radio en zonas rurales han cerrado en los últimos años, y en marzo se dio el cierre sorpresivo de la XHSAV-FM en San Andrés Tuxtla, Veracruz.
El fin de las afiliaciones a Televisa en televisión comercial causó la muerte de diversos canales locales en ciudades como San Luis Potosí, donde los problemas económicos del canal 13 XHDE-TDT dieron lugar a una huelga que supuso el fin de la estación.
Una mayor participación de inversores extranjeros en la radiodifusión aumentaría el capital disponible para el sector, pero tampoco se ve como probable, aún más con la actitud que se demuestra por parte del gobierno federal.
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