AT&T, Verizon y T-Mobile responden a Starlink con una joint venture para atacar las zonas sin cobertura
AT&T, T-Mobile y Verizon crean una empresa conjunta para combatir las zonas sin cobertura mediante conectividad satelital D2D, mientras Europa explora su propia alianza.
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Publicado •octubre 2, 2026
Las operadoras AT&T, T-Mobile y Verizon, los tres grandes rivales de la telefonía móvil en Estados Unidos, decidieron unir recursos de espectro, inversión y capacidades técnicas para acelerar la conexión directa entre satélites y teléfonos celulares, mientras Starlink avanza sobre el negocio móvil y en tanto Europa también explora su propia respuesta.
Starlink ha amenazado con convertir al satélite en una extensión de la telefonía móvil. Ahora AT&T, T-Mobile y Verizon quieren tener una puerta propia para conectar ambos mundos.
Los tres operadores anunciaron hoy un acuerdo para constituir una empresa conjunta enfocada en extender servicios de conectividad satelital a zonas de Estados Unidos donde las redes móviles terrestres tienen cobertura limitada o inexistente.
La alianza será encabezada de manera interina por Paul Roth, exdirectivo de AT&T y Cingular Wireless, mientras se busca un director ejecutivo permanente.
La empresa no pretende construir una nueva constelación que compita satélite por satélite con SpaceX.
Su apuesta es distinta: Crear una estructura común que facilite a las tres mayores redes móviles estadounidenses utilizar servicios satelitales, particularmente conexiones direct-to-device (D2D), y abrir esa plataforma a distintos proveedores espaciales.
Ese matiz coloca a las operadoras en una posición diferente frente al avance de Starlink, que ha utilizado sus satélites de órbita baja y alianzas con compañías móviles para extender cobertura directamente hacia teléfonos convencionales.
Tres rivales, una puerta hacia el satélite
La empresa conjunta nace de un acuerdo anunciado en mayo, cuando AT&T, T-Mobile y Verizon plantearon combinar recursos limitados de espectro para reducir las llamadas “zonas muertas” y ampliar la cobertura satelital en Estados Unidos.
Ahora la cooperación toma forma empresarial.
La joint-venture pretende utilizar inversión conjunta de los tres operadores para ampliar las alternativas de proveedores y comenzar por mejorar el acceso D2D.
También buscará establecer especificaciones técnicas comunes, simplificar la integración de nuevos servicios satelitales y hacer más eficiente el uso del espectro móvil con licencia nacional.
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La alianza promete además trabajar con operadores móviles rurales para facilitar el lanzamiento de nuevos servicios.
El objetivo es que el satélite complemente y no sustituya, a las redes terrestres: Cubrir lugares donde una antena celular no llega y ofrecer redundancia cuando huracanes, incendios, inundaciones u otros eventos interrumpan la infraestructura convencional.
Pero existe otro detalle muy relevante, según los comunicados de las empresas: AT&T, T-Mobile y Verizon conservarán sus actuales acuerdos con compañías satelitales y podrán continuar desarrollando iniciativas de conectividad de manera independiente.
La empresa conjunta, por tanto, no obliga a las tres compañías a apostar por una sola constelación.
Su diseño apunta a una plataforma tecnológicamente neutral que permita integrar diferentes alternativas satelitales y, según las propias compañías, genere más oportunidades para que proveedores de ese sector compitan, inviertan y crezcan.
Europa también empieza a juntar a sus telecos
El movimiento estadounidense coincide con otra discusión al otro lado del Atlántico.
Deutsche Telekom, Orange, Vodafone y Telefónica mantienen conversaciones iniciales para formar un consorcio que podría competir por espectro europeo de 2 GHz destinado a servicios satelitales directos al dispositivo.
La Comisión Europea ha planteado reorganizar 30 MHz cuyas actuales licencias vencen en mayo de 2027.
Parte del recurso quedaría reservada para una entidad controlada mayoritariamente por compañías europeas, otra porción se destinaría a servicios gubernamentales vinculados con IRIS² y el resto permanecería abierto a operadores internacionales.
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La iniciativa europea todavía no está definida y las cuatro operadoras no han adoptado una decisión final para constituir el consorcio.
Pero ambos movimientos dejan ver una transformación mayor.
Durante años, las compañías móviles construyeron cobertura principalmente colocando antenas, comprando espectro terrestre y desplegando fibra. Las constelaciones de órbita baja están agregando ahora una segunda capa de cobertura sobre esas redes.
Y las telecos comienzan a organizarse para participar directamente en ella.
La siguiente batalla del D2D, por tanto, podría no decidirse solamente por quién coloca más satélites en órbita.
También se jugará en tierra: Quién controla el espectro, los estándares y la puerta que conecta las constelaciones con miles de millones de teléfonos móviles.
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