El triunfo póstumo del IFT: el espectro ya era barato… hasta que Hacienda decidió abaratarlo más
El IFT pasó años pidiendo abaratar el espectro. La CRT dijo después que México ya estaba 7% debajo del promedio internacional. Ahora Hacienda propone reducir 12% los derechos.
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Publicado •septiembre 12, 2026
Hay una pregunta incómoda detrás de la propuesta de la Secretaría de Hacienda para reducir 12% los derechos por el uso de las frecuencias radioeléctricas en 2027:
Si el espectro mexicano ya era barato frente al de otros países en América y el mundo, ¿por qué había que abaratarlo todavía más?
La pregunta importa, porque este ha sido uno de los problemas que más ha padecido la industria mexicana de telecomunicaciones en los últimos veinte años.
Y porque, después de años de estudios, comparaciones internacionales, discusiones metodológicas y exhortos de todas partes, la Secretaría de Hacienda terminó moviendo el precio del espectro justamente hacia la misma dirección que durante toda su vida de doce años apuntó el difunto IFT.
Y no sólo el IFT insistió en abaratar el espectro. Antes lo hizo la Cofetel.
Cinco comisionados presidentes de los dos reguladores que se sucedieron durante toda una generación advirtieron, con distintos tonos y argumentos, que México debía reducir el precio de sus frecuencias.
Cambiaron los comisionados, cambió el regulador, cambiaron los gobiernos y se marcharon las empresas, pero el problema siempre estuvo ahí: El espectro costaba demasiado.
Esa es una de las muchas razones por las que millones de mexicanos han tardado años en conocer servicios móviles de calidad.
El IFT llevaba años tocando la puerta de Hacienda
En octubre de 2020, cuando se le empezaba ahogar en presupuesto, el IFT hizo un llamado a los senadores para reducir los derechos de las frecuencias destinadas al desarrollo de 5G en México. Y es que entonces ya había naufragado un primer intento de 2019.
El IFT advertía entonces que los altos pagos por el espectro inhibían la inversión, el despliegue de redes y la entrada de nuevos participantes.
Los señalamientos no eran de entonces, sino del antier y tenían al mismo destinatario.
Según aquel regulador, los montos propuestos por la Secretaría de Hacienda para algunas bandas destinadas a 5G eran 186% superiores a los precios sugeridos por el propio IFT.
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Y no fue el último aviso, porque tres años después, en agosto de 2023, el IFT publicó un estudio dedicado específicamente al impacto de los costos del espectro sobre la competencia en los servicios móviles.
Su conclusión volvió a apuntar hacia el mismo lugar: Existían bandas en México cuyo pago total se encontraba entre 88 y 96% por encima de la mediana internacional.
El IFT sostuvo además que los derechos podían convertirse en una barrera para la entrada y expansión de operadores, desalentar la participación en licitaciones y colocar particularmente a las empresas de menor tamaño ante el riesgo de devolver las frecuencias.
Había ocurrido ya, porque la compañía bandera de las telecomunicaciones de España empezó a devolver todas sus frecuencias mexicanas.
El mismo IFT calculaba entonces que las devoluciones de espectro habían significado que el Estado dejara de recaudar alrededor de 13,000 millones de pesos desde 2020. Para 2025 se conoció que las renuncias habían roto la marca de los 1,000 millones de dólares.
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Por eso la recomendación del IFT no era precisamente ambigua: Planteaba reducir los derechos para determinados operadores y llevarlos hacia niveles de referencia internacional.
El IFT insistió durante años, pero en el camino desapareció y el problema sobrevivió al que todavía es considerado por la UIT como el mejor regulador que ha tenido México.
En otro ejercicio utilizado para analizar los precios del espectro, el IFT calculó que el valor agregado de las frecuencias estudiadas en México alcanzaba 186,650 millones de pesos, frente a una referencia internacional de 106,060 millones.
La diferencia era allí de 76 por ciento.
Y había bandas donde el contraste resultaba todavía mayor: El espectro de AWS/PCS aparecía 112% arriba de la referencia internacional; el 2.5 GHz, en 108%; y el 3.5 GHz, en 93 por ciento.
La excepción estaba en 800/850 MHz, prácticamente alineada con la referencia internacional.
La CRT encontró un espectro 7% más barato
Entonces llegó la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT).
En octubre de 2025, la nueva autoridad actualizó la comparación y presentó una fotografía radicalmente distinta, tan distinta que causó sorpresa en la industria: El costo del espectro mexicano estaba 7% por debajo del promedio internacional.
La CRT explicó que utilizó información actualizada a 2025 y las mismas fuentes empleadas por el IFT en su estudio de 2023.
La precisión es importante, porque impide hacer una comparación simplista. Los ejercicios corresponden a momentos distintos y actualizar precios, derechos y referencias internacionales puede modificar los resultados.
Pero también deja una duda inevitable:
Si México había pasado de tener un problema serio con el costo del espectro a tener frecuencias 7% más baratas que el promedio internacional, ¿por qué en la calle ya no se oían las advertencias sobre las renuncias a las bandas, sino los amagos de las empresas por abandonar el país?
Hacienda volvió a mover el precio hacia abajo
Y luego ocurrió que llegó Hacienda y en 2026 propuso bajarlas ahora sí; quizá por el contexto T-MEC.
Para 2027, la propuesta hacendaria plantea reducir 12% los derechos para determinadas bandas del espectro radioeléctrico.
La reducción puede discutirse por su alcance. El 12% puede resultar insuficiente para algunas frecuencias y más significativo para otras. Tampoco todas las bandas parten del mismo precio ni tienen una idéntica demanda, utilidad tecnológica o referencia internacional.
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Pero hay algo mucho más difícil de discutir: Hacienda decidió que determinadas frecuencias deben costar menos.
No necesita escribir en la exposición de motivos que “el espectro mexicano está caro” para reabrir el debate. Una reducción de las cuotas significa, por definición, que el Estado mexicano encontró esta vez razones para cobrar menos dinero por ellas.
Y es aquí donde comienza la parte interesante.
Porque, si durante doce años el IFT sostuvo que los derechos eran elevados y nadie lo escuchó, aun documentando las consecuencias sobre competencia, inversión y permanencia de operadores; y la CRT dijo luego que México estaba 7% debajo del promedio internacional, Hacienda por fin toma hoy la calculadora y propone una reducción del 12 por ciento.
No significa ello que la Secretaría de Hacienda haya adoptado la metodología del IFT. Tampoco significa que el cálculo de la CRT sea necesariamente incorrecto.
Significa algo más sencillo, que la política fiscal terminó moviéndose en la dirección que el IFT había recomendado durante años: Hacia abajo.
El IFT desapareció, pero su discusión sobrevivió
La paradoja tiene cierta elegancia institucional.
El IFT desapareció en 2025 después de años de advertir que el precio del espectro necesitaba correcciones. La CRT heredó parte de sus funciones y presentó después un cálculo mucho más favorable sobre el costo de las frecuencias mexicanas.
Pero cuando llegó el momento de poner nuevos números sobre la mesa, la Secretaría de Hacienda notó que era obligado reducirlos.
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De modo que la CRT podrá recibir la gloria si la disminución de los precios ayuda a reactivar la demanda de espectro y facilita nuevas licitaciones o incentiva las inversiones.
Y ello está bien, porque después de desaparecido, el viejo diagnóstico del IFT encontró una inesperada segunda vida en la política fiscal.
De su esfuerzo, el IFT no vio el resultado. Y no está claro si el IFT ya ganó la discusión, porque los diputados todavía no han votado; y tampoco puede decirse que Hacienda le haya dado enteramente la razón al IFT en cada cifra, metodología o propuesta.
Pero resulta difícil no pensar en que, si el espectro mexicano ya era barato, ¿por qué Hacienda decidió cobrar todavía menos dinero por él? ¿Por qué Hacienda terminó haciendo caso al IFT y no a CRT?
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