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Lula desafía a las Big Tech en un Brasil donde Slim y Telefónica invierten miles de millones

Lula promete regular las grandes plataformas digitales en Brasil, mientras Claro y Vivo sostienen negocios multimillonarios y buscan nuevas fórmulas para financiar la expansión de sus redes.

Periodista Especializado

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    octubre 27, 2026
Composición Editorial NITRO.
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La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva como presidente de Brasil abriría una nueva etapa en el debate regulatorio entre el gobierno y las grandes plataformas digitales, una discusión que interesa directamente al empresario Carlos Slim y Telefónica, cuyos negocios brasileños dependen de inversiones multimillonarias en infraestructura de telecomunicaciones.

En su discurso de victoria de este lunes 25 de octubre en São Paulo, Lula da Silva prometió regular a las grandes tecnológicas, cuestionó su poder económico y acusó a las plataformas digitales de intervenir en el proceso electoral.

No podemos tener empresas monstruosas con enormes ganancias, que ganan millones y miles de millones, que no pagan impuestos a este país y que intentan influir en el resultado electoral”.

Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil.

Lula también sostuvo que los delitos cometidos en el entorno digital deben recibir el mismo tratamiento, que aquellos perpetrados fuera de Internet.

“Estas elecciones fueron unas en las que tuvimos que superar la injerencia externa, a través de las plataformas digitales”, afirmó.

Sus declaraciones adquieren una dimensión económica adicional en un país donde Claro, de América Móvil, y Vivo, de Telefónica, mantienen una controversia con las grandes empresas tecnológicas sobre quién debe financiar la expansión y mantenimiento de las redes.

La regulación anunciada por Lula no contempla, hasta ahora, un mecanismo de pago de las plataformas a los operadores.

Sin embargo, podría reactivar una discusión que enfrenta desde hace años a las compañías de telecomunicaciones con empresas como Google, Meta y Netflix.

Brasil, un negocio de 183,000 millones de pesos

La dimensión del mercado brasileño explica el interés de Carlos Slim en las decisiones del nuevo gobierno.

América Móvil reportó unos ingresos de operación por 183,000 millones de pesos en Brasil durante el año 2025, equivalentes al 19.4% de su facturación consolidada.

La utilidad operativa del negocio brasileño alcanzó 36,200 millones de pesos, con un margen de 19.8%, frente al 18.2% registrado en 2024.

Los ingresos ajustados de Claro Brasil crecieron 6% anual, hasta 175,355 millones de pesos, mientras la utilidad operativa ajustada aumentó 16.6%, hasta 34,154 millones.

Todavía, al cierre de septiembre de 2026, Claro Brasil contaba con 92.8 millones de suscriptores móviles, 4% más que un año antes.

Durante el tercer trimestre incorporó 743,000 clientes netos de pospago, la mayor contribución entre todos los mercados del grupo mexicano.

En el segmento fijo, Claro registró 21.7 millones de accesos al cierre de septiembre, incluidos 10.9 millones de conexiones de banda ancha.

La compañía también anunció el 1 de octubre la adquisición del 72.83% del capital de Desktop, operación destinada a fortalecer su presencia en fibra óptica en São Paulo.

Brasil se consolida así como uno de los principales motores de ingresos y rentabilidad de América Móvil fuera de México, al representar una quinta parte de su negocio mundial y con una operación que todavía mantiene su trayectoria de crecimiento.

La expansión tiene una dimensión tecnológica. Al cierre de 2025, la red 4G de América Móvil cubría 97.24% de la población brasileña y su infraestructura 5G alcanzaba 62.56%, de acuerdo con el reporte anual del grupo.

Para Claro, el debate sobre las plataformas ocurre mientras necesita ampliar cobertura, incrementar capacidad y sostener la calidad de sus redes ante el crecimiento del consumo de datos.

Vivo de Telefónica invirtió 1,478 millones de euros en Brasil

Telefónica enfrenta una ecuación semejante a la de América Móvil en Brasil, pues allí su filial brasileña Vivo registró ventas por 9,451 millones de euros durante 2025, frente a 9,618 millones un año antes.

El EBITDA de Telefónica Brasil alcanzó 4,108 millones de euros y su resultado operativo ascendió a 1,704 millones, superior a los 1,642 millones de 2024.

La operación brasileña representó aproximadamente el 26.9% de las ventas consolidadas de Telefónica en 2025.

El dato adquiere relevancia en medio de la reorganización internacional de Telefónica, que ha reducido su presencia en distintos mercados latinoamericanos como México.

En Brasil, la empresa destinó 1,478 millones de euros a inversiones de capital durante 2025, frente a 1,583 millones en 2024.

De esa cantidad, un total de 1,016 millones de euros correspondieron específicamente a inversiones en inmovilizado material, destinadas principalmente a ampliar la red móvil 5G, mantener la calidad de 4G y desarrollar infraestructura de fibra óptica.

La diferencia entre ambas cifras responde a que el CapEx total también incluye inversiones en activos intangibles.

Vivo mantiene así un negocio que combina rentabilidad, inversión tecnológica y competencia por usuarios de mayor valor.

Slim lleva años pidiendo que las Big Tech paguen

La confrontación sobre el financiamiento de las redes no comenzó con la reelección de Lula da Silva.

En febrero de 2025, Carlos Slim cuestionó desde su conferencia anual que las plataformas digitales utilizaran la infraestructura de los operadores sin realizar una contribución económica específica por el tráfico que generan.

“Todas las empresas de telecomunicaciones del mundo damos gratis el servicio a YouTube… A Netflix… Y todo ese tipo de empresas que valen dos trillones, tres trillones, cuatro trillones… no pagan”, declaró entonces el empresario.

Carlos Slim sostuvo que un pago de las plataformas podría beneficiar a los consumidores mediante servicios de telecomunicaciones más económicos.

La posición coincide con la defendida por Telefónica y otros grandes operadores internacionales, que promueven mecanismos conocidos como fair share o contribución justa.

El argumento es que las compañías responsables de grandes volúmenes de tráfico deberían participar en el financiamiento de la infraestructura que transporta sus contenidos.

Las plataformas tecnológicas rechazan esa interpretación y argumentan que ya invierten en centros de datos, cables submarinos, redes de distribución de contenido y otras instalaciones que permiten reducir costos y mejorar el funcionamiento de Internet.

También advierten que imponer pagos adicionales podría afectar la competencia y la neutralidad de la red.

Una disputa en 2026 que Brasil ya vivió años antes

En Futurecom 2024, la controversia enfrentó públicamente a Marcos Ferrari, representante de Conexis, organización vinculada a los grandes operadores de telecomunicaciones, y Alessandro Molon, de la Alianza para la Internet Abierta.

Ferrari defendió la necesidad de revisar la sostenibilidad financiera de las redes, mientras Molon cuestionó que los operadores buscaran trasladar nuevos costos a las plataformas.

“Las plataformas dependen de la red de las operadoras y las operadoras dependen del contenido, entonces estamos remando juntos”, afirmó Ferrari durante aquella discusión.

Molon respondió que un impuesto o contribución adicional sobre las plataformas podría perjudicar la competencia en infraestructura.

El enfrentamiento dejó al descubierto dos visiones sobre el funcionamiento económico de Internet, al menos en Brasil.

Para las telefónicas, el aumento del tráfico exige inversiones constantes cuya recuperación depende principalmente de los ingresos cobrados a los usuarios.

Para las empresas tecnológicas, los operadores también obtienen beneficios comerciales de la demanda de conectividad generada por sus servicios.

El conflicto todavía permanece abierto y cualquier solución regulatoria tendría que considerar sus efectos sobre inversión, competencia y consumidores.

Lula también quiere centros de datos e inteligencia artificial brasileña

La agenda tecnológica del presidente brasileño trasciende las plataformas digitales.

En su discurso de victoria, Lula defendió este lunes atraer centros de datos, aprovechar las fuentes renovables de energía y preservar capacidad de procesamiento para las necesidades nacionales.

Tendrán que reservar una parte del centro de datos para la información brasileña”

Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil.

Brasil aprobó en septiembre de 2026 el Régimen Especial de Tributación para Servicios de Centros de Datos, conocido como Redata.

El esquema contempla incentivos fiscales a cambio de compromisos de inversión, eficiencia energética e hídrica y disponibilidad de capacidad para el mercado brasileño.

Entre sus requisitos figura destinar al menos 10% de la capacidad efectiva de procesamiento, almacenamiento y gestión de datos al mercado nacional, bajo las condiciones previstas por el programa.

Lula también defendió desarrollar inteligencia artificial propia y reducir la dependencia tecnológica de Estados Unidos y China.

Esta agenda introduce otra dimensión en la discusión sobre infraestructura, pues Brasil busca atraer inversiones privadas, pero al mismo tiempo que pretende establecer condiciones para que una parte de los beneficios económicos y tecnológicos permanezca dentro del país.

Coincidencias diferencias entre Lula, Slim y Telefónica

La nueva administración brasileña podría crear condiciones políticas favorables para discutir con mayor profundidad las obligaciones económicas de las grandes plataformas.

Sin embargo, regular la moderación de contenidos, combatir la desinformación o exigir el cumplimiento de obligaciones fiscales no equivale a imponer contribuciones para financiar redes.

Tampoco existe, por ahora, evidencia de que Lula haya respaldado específicamente la propuesta de fair share promovida por los operadores.

La diferencia importa porque Brasil deberá equilibrar objetivos que no siempre coinciden y que están en atraer inversión para el desarrollo de tecnología, ampliar la conectividad, preservar la competencia y establecer responsabilidades para las plataformas digitales.

Para América Móvil y Telefónica, la discusión ocurre en un mercado donde ambas compañías de telecomunicaciones mantienen negocios multimillonarios y necesitan continuar ampliando infraestructura para atender una demanda creciente de datos.

Para Lula, el desafío será convertir sus propuestas de soberanía digital y regulación en medidas capaces de atraer inversión sin debilitar el desarrollo de Internet.

La coincidencia entre el presidente brasileño, Carlos Slim y Telefónica, por ahora, está en cuestionar el poder económico de las grandes plataformas, y la diferencia está en que Lula promete regularlas, mientras las telefónicas buscan que esas otras empresas también participen en el costo de las redes.

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Escrito por:

Nicolás Lucas-Bartolo

Periodista Especializado

Periodista de negocios especializado en telecomunicaciones, infraestructura y radiodifusión, con trayectoria en medios líderes como El Economista, El Financiero, Televisa y Grupo Radio Centro. Graduado por...

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