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Starlink compra espectro, pero ¿puede convertirse en un operador móvil?

Starlink busca ampliar su papel en telefonía móvil mediante adquisiciones de espectro. Guillermo Solomon examina sus límites técnicos, la dependencia de redes terrestres y las oportunidades en América Latina.

Director TMT – SME Spanish LATAM Deloitte

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    octubre 19, 2026
Las adquisiciones de espectro de SpaceX abren interrogantes sobre la posibilidad de que Starlink combine conectividad satelital, infraestructura terrestre y acuerdos mayoristas para competir en telefonía móvil. Ilustración: Composición Editorial NITRO.
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Durante años, Starlink fue considerada una solución para proporcionar conectividad donde las redes terrestres no llegaban. Su propuesta era relativamente sencilla: Utilizar satélites de órbita baja para complementar la cobertura de los operadores convencionales en carreteras, zonas rurales y territorios remotos.

Sin embargo, las recientes adquisiciones de espectro de SpaceX sugieren una estrategia mucho más ambiciosa.

En septiembre de 2025, SpaceX anunció un acuerdo con EchoStar para adquirir espectro móvil por aproximadamente 17,000 millones de dólares, posteriormente ampliado a cerca de 20,000 millones.

El 8 de octubre de 2026 anunció una nueva operación, esta vez con Grain Management, para adquirir frecuencias en la banda de 800 MHz en Estados Unidos, por un valor reportado de aproximadamente 8,000 millones de dólares.

El propio SpaceX declaró que pretende combinar su constelación satelital con infraestructura terrestre para convertir a Starlink Mobile en un operador móvil importante en Estados Unidos.

Pero hay una diferencia entre tener esa ambición y contar con los recursos técnicos necesarios para conseguirla.

La pregunta es si SpaceX está adquiriendo espectro para construir una red móvil tradicional o para ganar independencia y controlar la relación con el cliente, mientras continúa utilizando redes terrestres de terceros.

Mi interpretación favorece la segunda posibilidad, al menos durante los próximos años.

Qué espectro compra SpaceX y para qué

Las operaciones anunciadas contemplan diferentes bandas, con características técnicas y posibilidades comerciales distintas.

BandaEspectro anunciadoFunción estratégica
AWS-4, 2 GHz40 MHz: 20 + 20 MHzConectividad satelital directa al celular
H-Block, aproximadamente 1.9 GHz10 MHz: 5 + 5 MHzRecursos adicionales para servicios móviles
AWS-3, 1695–1710 MHzHasta 15 MHz no pareadosCapacidad complementaria de enlace ascendente
800 MHzHasta 14 MHz pareados, aproximadamente 7 + 7 MHzCobertura terrestre de banda baja

Las primeras tres partidas forman parte de los acuerdos con EchoStar. La última corresponde a Grain Management. Las transferencias y autorizaciones aplicables se encuentran en distintas etapas.

En conjunto representan hasta 79 MHz nominales, pero no significa que SpaceX disponga de una portadora continua de 79 MHz, ni que toda esa cantidad pueda utilizarse indistintamente en una misma red.

Las bandas tienen configuraciones de enlace diferentes, y la disponibilidad depende de la ubicación y de las autorizaciones correspondientes.

La operación de 800 MHz merece especial atención porque SpaceX la presenta como una solución para proporcionar conectividad dentro de edificios, una de las principales limitaciones de la conexión directa entre satélites y smartphones convencionales.

La explicación tiene sentido desde la perspectiva de propagación, pero necesita una precisión técnica fundamental.

Las frecuencias bajas mejoran la cobertura, pero no generan capacidad adicional por sí mismas.

El problema que 800 MHz no puede resolver

Las frecuencias de 800 MHz ofrecen mejores características de propagación y penetración en edificios que las bandas medias y altas. Por eso han sido utilizadas durante décadas como capa básica de cobertura de las redes celulares.

Sin embargo, el acuerdo de SpaceX contempla hasta 14 MHz de espectro pareado: Aproximadamente 7 MHz de subida y 7 MHz de bajada en las localidades donde dispone del bloque completo.

Esto significa que no estamos hablando de una portadora de 14 MHz para descarga, y mucho menos de una red 5G con canales de 80 o 100 MHz como los utilizados en determinadas bandas medias.

Incluso aprovechando técnicas avanzadas de eficiencia espectral, una portadora de apenas 5 MHz puede proporcionar solamente algunas decenas de megabits por segundo de capacidad agregada, dependiendo de las condiciones de radio y de la configuración tecnológica. Esa capacidad debe compartirse entre todos los usuarios de la celda.

Es suficiente para determinados servicios de voz, mensajería, IoT y datos de consumo moderado. Pero resulta limitada para competir con la capacidad de una red 4G o 5G urbana moderna.

Y existe otra cuestión: los 800 MHz no resuelven automáticamente el problema de penetración de la señal satelital. Si SpaceX utiliza estas frecuencias mediante estaciones base terrestres, serán esas estaciones las que proporcionen cobertura en interiores.

El satélite seguirá enfrentando sus restricciones de potencia, propagación, capacidad compartida y visibilidad.

Por lo tanto, la adquisición de 800 MHz puede ayudar a desarrollar una capa terrestre complementaria, pero no convierte por sí sola a Starlink en una alternativa equivalente a los grandes operadores móviles estadounidenses.

Starlink Mobile y su posible modelo híbrido

Considero que existen dos escenarios especialmente interesantes. Una red terrestre selectiva, complementada con acceso mayorista

Imaginemos que Starlink comercializa un plan móvil bajo su propia marca en Estados Unidos.

Cuando el usuario viaja por una carretera sin cobertura convencional, su dispositivo podría utilizar la constelación satelital de SpaceX en las bandas autorizadas y con terminales compatibles.

En determinadas zonas donde Starlink despliegue infraestructura terrestre propia, el teléfono podría utilizar estaciones base de 800 MHz para obtener cobertura básica, incluyendo interiores.

Pero cuando el usuario ingrese a una zona urbana de alta demanda, donde se requiere mucha más capacidad, su dispositivo podría conectarse a redes de AT&T, Verizon o T-Mobile mediante acuerdos mayoristas.

En este escenario, SpaceX no necesitaría construir inmediatamente una red celular completa en todo el país.

Podría desarrollar infraestructura terrestre propia solamente en zonas donde resulte económicamente conveniente, apoyándose en su constelación para cobertura remota y en operadores existentes para capacidad y densidad urbana.

Se trataría de un modelo híbrido entre operador de infraestructura y MVNO, en el que Starlink administra la relación comercial y combina recursos propios con capacidad contratada.

Esta arquitectura resulta comercialmente más plausible que replicar desde cero una red nacional de torres, fibra, radio bases y espectro comparable a las de los operadores establecidos.

Una red de cobertura básica para servicios empresariales y zonas específicas

Otra posibilidad es utilizar el espectro de 800 MHz para construir una red terrestre de cobertura selectiva, orientada inicialmente a necesidades de baja o moderada capacidad.

Por ejemplo, una operación logística podría utilizar cobertura satelital en rutas remotas y conectividad terrestre local en sus centros de distribución.

Una instalación industrial podría combinar acceso fijo mediante Starlink, estaciones base celulares de baja frecuencia y servicios administrados para trabajadores, vehículos y sensores.

En determinadas comunidades rurales, SpaceX podría proporcionar una capa celular básica complementada con conexiones de banda ancha fija.

Este modelo permitiría aprovechar su experiencia satelital y desarrollar servicios empresariales de mayor valor sin tener que competir inmediatamente en capacidad con las redes urbanas tradicionales.

Por supuesto, requeriría radios terrestres, emplazamientos, integración de red, dispositivos compatibles y autorizaciones específicas. Las terminales actuales de Starlink no se convierten automáticamente en estaciones base celulares.

Ambos escenarios representan posibilidades técnicas y comerciales, no despliegues específicos confirmados por SpaceX.

La importancia del espectro de 2 GHz

El espectro de 2 GHz adquirido mediante EchoStar constituye una pieza diferente de la estrategia.

SpaceX pretende utilizar estas frecuencias para desarrollar la siguiente generación de Starlink Mobile, aumentando la capacidad de conectividad directa entre satélites y dispositivos convencionales.

La empresa está apostando por satélites más potentes, mayores capacidades de procesamiento y una arquitectura capaz de transportar más tráfico que su primera generación de Direct to Cell.

Sin embargo, tampoco debe interpretarse que 40 MHz de AWS-4 equivalen automáticamente a una red terrestre 5G de alta capacidad.

La capacidad disponible dependerá de la eficiencia espectral, reutilización de frecuencias, formación de haces, número de satélites, distribución geográfica de usuarios y compatibilidad de dispositivos.

Además, el espectro de enlace ascendente y descendente debe dimensionarse de manera conjunta.

Aunque aumente considerablemente la capacidad satelital, la red terrestre seguirá proporcionando ventajas estructurales en densidad de tráfico, cobertura interior y reutilización de frecuencias.

La estrategia razonable consiste en aprovechar las fortalezas de cada arquitectura, no en intentar que una sustituya completamente a la otra.

El negocio de controlar al cliente móvil

Aquí encontramos la dimensión verdaderamente estratégica de las adquisiciones.

Durante décadas, el espectro licenciado ha representado una de las principales barreras de entrada de la industria móvil. Los operadores invirtieron miles de millones de dólares para adquirirlo y construir redes nacionales.

SpaceX está empezando a controlar parte de ese mismo recurso.

Aunque el espectro adquirido no sea suficiente para competir directamente con la capacidad de las redes existentes, puede reducir su dependencia técnica de terceros, permitirle desarrollar productos propios y mejorar su posición negociadora.

Un operador móvil tradicional puede estar dispuesto a vender capacidad mayorista a Starlink para obtener ingresos adicionales.

Pero será mucho más cuidadoso si entiende que Starlink pretende utilizar esa relación para convertirse posteriormente en un competidor que administre directamente al cliente final.

En este contexto, disponer de infraestructura satelital y de determinadas frecuencias propias le proporciona a SpaceX alternativas que no tenía cuando dependía exclusivamente de acuerdos para utilizar espectro de operadores terrestres.

Mi hipótesis es que la inversión de SpaceX busca tanto independencia estratégica como capacidad de red.

No necesita transportar todo el tráfico móvil sobre su infraestructura para construir un negocio relevante. Necesita controlar suficientes elementos de la experiencia para comercializar un servicio bajo su propia marca.

El verdadero negocio sigue siendo la SIM y la relación con el cliente

En mis artículos anteriores sobre conectividad directa al celular he planteado que el satélite puede representar una proporción pequeña del tráfico total de un usuario y, aun así, ser la característica que determina su decisión de compra.

Un cliente puede utilizar conectividad satelital solamente durante sus viajes, actividades rurales o situaciones de emergencia.

Pero si esa cobertura adicional forma parte de un plan móvil Starlink, puede convertirse en el argumento comercial que motive al usuario a cambiar de proveedor.

La importancia de la eSIM refuerza este escenario.

Una plataforma que comercializa y administra la suscripción puede integrar diferentes redes, gestionar la facturación y establecer una relación directa con el usuario sin ser propietaria de toda la infraestructura que transporta el tráfico.

Esto abre la posibilidad de ofrecer servicios empresariales internacionales, conectividad administrada, aplicaciones industriales y productos digitales adicionales.

La monetización de datos y servicios financieros representa otra oportunidad potencial, aunque depende de autorizaciones, acceso legítimo a la información y modelos comerciales que todavía no han sido anunciados.

El escenario de mayor riesgo para los operadores tradicionales no es necesariamente que SpaceX les quite todo el tráfico.

Es que los operadores continúen transportando gran parte de los datos mientras Starlink controla la marca, la suscripción, la facturación y la experiencia comercial.

Es una transformación que ya hemos observado en otros segmentos de telecomunicaciones, donde las plataformas digitales capturaron una parte creciente del valor mientras los operadores continuaron realizando las inversiones de infraestructura.

El desafío para América Latina

Hasta octubre de 2026, las adquisiciones estadounidenses de espectro no implican que SpaceX haya comprado licencias móviles terrestres equivalentes en México, Colombia, Argentina, Perú u otros países latinoamericanos.

Los derechos de uso de espectro terrestre están sujetos a la regulación nacional de cada mercado.

Sin embargo, la operación con EchoStar también contempla determinados derechos, autorizaciones y prioridades internacionales vinculados a las bandas de 2 GHz.

Es importante distinguir estos activos de una concesión móvil terrestre nacional. Su utilización comercial dependerá de la coordinación internacional, las autorizaciones correspondientes y los requisitos de cada jurisdicción.

Por tanto, SpaceX no puede simplemente trasladar su modelo estadounidense a toda América Latina sin un proceso regulatorio adicional.

Considero que su estrategia internacional podría evolucionar de manera diferente según cada mercado. En países donde ya existen acuerdos con operadores, como Chile y Perú a través de Entel, podría continuar desarrollando servicios satelitales complementarios.

En otros mercados podría obtener autorización para ofrecer servicios directos al dispositivo utilizando bandas satelitales habilitadas, sin necesidad de adquirir inmediatamente frecuencias terrestres.

Y en mercados particularmente atractivos podría explorar adquisiciones de espectro, asociaciones con operadores, acuerdos mayoristas o modelos de MVNO.

La tercera ruta es una posibilidad estratégica, no una operación de compra confirmada en América Latina.

Desde una perspectiva económica, no tendría demasiado sentido asumir que SpaceX intentará construir redes terrestres completas en todos los países donde opera Starlink.

Resultaría mucho más eficiente combinar recursos satelitales propios con capacidad terrestre contratada y realizar inversiones selectivas donde exista una justificación comercial.

AST SpaceMobile y la respuesta de los operadores

La evolución de SpaceX también ayuda a entender la importancia de AST SpaceMobile.

AST está desarrollando una infraestructura satelital orientada a integrarse con los operadores móviles, proporcionando conectividad directa a smartphones convencionales mediante acuerdos de espectro y servicios.

Su posicionamiento comercial busca preservar la relación entre los operadores y sus clientes, utilizando la infraestructura espacial como una extensión de sus redes.

Esto contrasta con el escenario en el que SpaceX comercialice directamente servicios móviles bajo la marca Starlink.

Sin embargo, ningún proveedor satelital puede garantizar por sí solo la competitividad de un operador tradicional.

Las alianzas con AST, Starlink u otros proveedores pueden ampliar cobertura y crear nuevos productos, pero no sustituyen la necesidad de fortalecer la experiencia comercial, desarrollar servicios diferenciados y proteger la relación con los clientes.

Los operadores latinoamericanos deberían evitar concentrar su respuesta únicamente en la elección de tecnología satelital.

Las implicaciones para los operadores latinoamericanos

La conectividad híbrida puede ofrecer oportunidades importantes en minería, energía, agricultura, logística, transporte, gobierno y protección civil.

Los operadores tienen la posibilidad de integrar capacidades satelitales con sus redes móviles, fibra, plataformas comerciales y servicios administrados.

Por ejemplo, una empresa minera que opera en Colombia, Perú y México podría contratar una solución regional que integre conectividad móvil, respaldo satelital, monitoreo remoto y servicios de seguridad.

El valor comercial de esta propuesta no estaría únicamente en ofrecer cobertura, sino en simplificar la operación del cliente.

Pero si los operadores no desarrollan estas soluciones, un proveedor global podría ocupar ese espacio.

Por eso considero que los operadores deben trabajar en tres prioridades: Integrar conectividad satelital en sus propuestas comerciales, fortalecer la relación directa con los clientes mediante plataformas digitales y eSIM, y desarrollar servicios empresariales que combinen distintas tecnologías de acceso.

La regulación también tendrá un papel determinante. Los reguladores latinoamericanos deberán evaluar las nuevas arquitecturas híbridas, establecer condiciones de utilización de espectro, prevenir interferencias y asegurar obligaciones equivalentes cuando existan servicios comparables.

La competencia no debería favorecer artificialmente a las redes terrestres ni a las satelitales. Debería estimular la inversión, la innovación y la disponibilidad de mejores servicios.

Comprar espectro no significa poder reemplazar una red móvil

Las recientes operaciones de SpaceX son estratégicamente relevantes, pero deben interpretarse con precisión técnica.

El espectro de 800 MHz puede ayudar a proporcionar cobertura terrestre de banda baja, especialmente en interiores. Sin embargo, su ancho de banda limitado no permite construir por sí solo una red 4G o 5G de alta capacidad comparable a las redes urbanas existentes.

Las frecuencias de 2 GHz pueden mejorar significativamente las posibilidades de conectividad satelital directa al celular, pero tampoco eliminan la necesidad de redes terrestres densificadas.

Por lo tanto, la evolución más plausible de Starlink Mobile no parece ser la sustitución inmediata de los grandes operadores, sino la construcción progresiva de un modelo híbrido que combine infraestructura satelital, despliegues terrestres selectivos y acuerdos mayoristas.

En Estados Unidos, las adquisiciones de espectro representan los primeros componentes de esa arquitectura.

En América Latina, la estrategia dependerá de las autorizaciones regulatorias, las condiciones de cada mercado y la disposición de los operadores existentes para establecer alianzas.

Pero la amenaza competitiva más importante no está necesariamente en cuántas torres construirá SpaceX ni en cuántos megabits podrá transportar desde el espacio.

Está en la posibilidad de que Starlink se convierta en el proveedor que administra la relación comercial con el cliente, aunque una parte considerable del servicio continúe dependiendo de infraestructura terrestre de terceros.

Durante décadas, los operadores móviles compitieron por tener la mejor cobertura y la mayor capacidad de red.

La siguiente etapa podría estar definida por quién consigue integrar ambas capacidades, añadir conectividad satelital y comercializar todo bajo una sola experiencia.

En ese escenario, la infraestructura terrestre seguirá siendo indispensable. Lo que está en discusión es quién capturará el valor que esa infraestructura genera.

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Escrito por:

Guillermo Solomon

Director TMT – SME Spanish LATAM Deloitte

Guillermo Solomon es un ejecutivo, consultor y analista de la industria ICT y de telecomunicaciones, con más de 30 años de experiencia liderando iniciativas de tecnología,...

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